Durante 10 años, su marido la sedó para que más de 80 hombres la violaran mientras él lo grababa todo. En 2022 se destapó el caso y, dos años más tarde, el señor Pelicot y 50 agresores fueron condenados en un juicio que Gisèle Pelicot pidió que fuera público. La vergüenza debía cambiar de bando. Ahora lo cuenta en un libro. Nos citamos en París con esta mujer lúcida, símbolo de la lucha contra la violencia sexual
Gisèle Pelicot (Villingen-Schwenningen, Alemania, 73 años) dejaba puesta la mesa del desayuno antes de acostarse. La miel, las servilletas, los platos, los botes de mermelada. Al día siguiente, solo tendría que sacar la mantequilla y preparar las tostadas mientras el aroma del café invadía la cocina de la casita donde vivía con su marido. Era más cómodo, claro. Pero con el tiempo, y quizá ese es uno de los pocos síntomas que emergieron inconscientemente mientras todo aquello estaba ocurriendo, también se dio cuenta de que aquella costumbre podía ser un mecanismo para saltarse mentalmente las horas de cama. Como si su cerebro, por algún tipo de instinto de protección, no quisiera procesar aquel tiempo.

